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HUITZILOPOCHTLI

Lolita Vargas

Colibrí del Sur y la Xiuhcóatl

Huitzilopochtli ocupa un lugar relevante en el concepto Azteca, su nombre esta compuesto de la siguiente manera: Huitzili – Colibrí, Chupamirto, Chupaflores, y Opochtli que significa lado izquierdo. Huitzilopochtli tenia en el pie izquierdo múltiples plumas de colibrí.

Huitzili es emblema del valor guerrero. Su asociación con el lado izquierdo se da en virtud de que si imaginamos al Sol como un águila cuyo vuelo va de oriente a poniente, su ala derecha queda al norte y su ala izquierda queda al sur. Indudablemente que a Huitzilopochtli se le asigna el Rumbo del Sur, el cual es a la izquierda en virtud del camino del sol de oriente a poniente. Entre los guerreros Aztecas eran muy temidos los que combatían con la mano izquierda, asociando las ideas Huitzilopochtli es “ El Guerrero Zurdo” o bien  “El Zurdo Precioso”.

También el colibrí era símbolo de resurrección, en virtud de que suele invernar y “renacer victorioso” en la primavera. Es notorio que a partir del mes de octubre los colibríes inician su proceso de invernar, considerando que se queda en la espesura de los bosques, o en una ramita delgada de un árbol, muy pegado a ella, duerme y ahí se queda hasta el mes de abril, con las primeras aguas y truenos despierta de su sueño y sale volando a buscar flores.

Los Aztecas consideraban que el colibrí es mensajero de Huitzilopochtli, el cual vigila el comportamiento de los seres humanos. Otro atributo del colibrí es con relación al amor, se piensa que lo favorece y tambien que protege a los vivos de las acechanzas de la muerte.

Huitzilopochtli y el colibrí están asociados con el color turquesa, también con las espinas de maguey utilizadas en los rituales de auto sacrificio. El largo pico del colibrí se equiparaba a la espina, la cual en náhuatl es uitzitzilin, se traduce como espina de turquesa, espina preciosa o divina.

En lengua Purepecha incluso existe una ciudad asociada con Huitzilopochtli y el colibrí, se llama Tzintzuntzan, Lugar del Dios Colibrí Mensajero. Tzintzuni es colibrí y se le agrego la particula TZA, asociada con rapidez.

El colibrí en su plumaje refleja los hermosos colores del sol, vive del néctar de las flores, las que su vez son símbolo del alma y del corazón, del chakra cardiaco, del cuecueyo xochitl-flor, lo que le llevo a ser visto como mensajero divino que acompaña al sol y recoge las almas de los guerreros muertos en combate.

En las excavaciones del Templo Mayor de Tenochtitlan se localizó, al pie de las escalinatas que conducían al adoratorio de este dios, la Ofrenda 100,  que corresponde a la VII Etapa constructiva (1502-1521 d. C.). En el interior de esta caja, manufacturada con sillares de tezontle, se localizaron dieciséis ejemplares de esta diminuta ave, caracterizada por sus colores metálicos y su vuelo de movimientos rápidos que producen zumbidos.

Otro animal relacionado con Huitzilopochtli es la Xiuhcóatl, la Serpiente de Fuego, la cual es un ser mítico de cuyas fauces sale un remate de estrellas, tiene una cola en forma de yauhtli, asociada con los rayos y el fuego. La conexión entre Xiuhtecuhtli y Huitzilopochtli es evidente, de hecho el color turquesa es característico de ambos, el azul turquesa, el fuego de la eterna juventud.

La Xiuhcóatl o "Serpiente de Fuego" es  un ser  complejo y versatil. En el culto a Xiuhtecuhtli, dios del fuego y Señor del año, la Xiuhcóatl era un objeto ritual que acompañaba las ceremonias sagradas como la del Fuego Nuevo, en este caso era representada en forma de sahumador.  

El pueblo azteca creó una mitología muy distintiva que celebra y explora su desarrollo, de pueblo nómada a una de las mayores culturas de las Américas. Según sus registros históricos, los aztecas provenían de una isla mítica llamada Aztlán, “lugar de las garzas blancas”. Su dios supremo Huitzilopochtli, “colibrí del sur”, les dirigió en la búsqueda de una tierra natal que finalmente encontraron en un lugar llamado Tenochtitlan, “lugar del nopal que crece en una piedra”, en 1325. El lugar (la actual Ciudad de México) hizo que se cumpliera la profecía de que los aztecas se radicarían en una isla donde encontrasen un “águila parada en un nopal”. Esta imagen, captada en muchos de sus libros pintados del período, puede verse en la bandera mexicana moderna. Bajo la tutela de Huitzilopochtli los Aztecas se convirtieron en él más poderoso pueblo del ámbito mesoamericano.

Huitzilopochtli fue concebido por la Virgen Madre  Coatlicue, la cual estando orando en el  Templo del Sol, o barriendo en la sierra de Coatepec, recibió del cielo una corona de plumas de colibrí, la cual puso en su seno y acto seguido quedo embarazada de Huitzilopochtli.  Su principal ceremonia es en el mes Panquetzaliztli, sus principales atributos son un yelmo en  forma de cabeza de colibrí y en la mano derecha una serpiente de turquesa,  llamada Xiuhcóatl, la cual es su “arma mágica”, en la otra mano porta un escudo con cinco adornos de pluma; Una bandera ritual de papel complementa sus atributos.

Esta imagen proviene del Códice Borbónico. Huitzilopochtli no se representaba como los demás dioses. De hecho en las excavaciones del Templo Mayor, a pesar de la importancia de este dios, no se ha encontrado una sola figura con su imagen, sino más bien objetos relacionados con él.

En el mes Panquetzaliztli, el cual concuerda con el Solsticio de invierno, los rayos del Sol caen perpendiculares. Xiuhtecuhtli, “El Señor del calor y del fuego precioso” llega en esa fecha a la tierra para fecundarla, en ese momento Tonatiuh se funde con Xiuhtecuhtli, lo que sucede en los dos solsticios del año.

El levantamiento de las Banderas, Solsticio de invierno, es el nacimiento del Painal Huitzilopochtli, El Mensajero Solar que renace como un “Niñito Precioso” con los primeros rayos del luz del solsticio de invierno, es Pinnzintecuhtli, El Niño Sol, el Sol Tierno que nace como un precioso colibrí para continuar su camino y romper la inercia del frío y de la noche.

En dicha fecha solsticial, en el México actual, se siguen celebrando ceremonias en honor al renacimiento del Sol, en la Piedra Semilla o del 13 Conejo. Para esta ceremonia se elige un niño de 13 años, el cual deberá tener 13 temazcales previos y haber realizado medios ayunos antes de la fecha. En la ceremonia solsticial deberá portar su atuendo y sus armas, pintarse el rostro con los atributos de Huitzilopochtli, correr 13 vueltas alrededor de la piedra solsticial, compartir amaranto con todo el circulo y dar una mensaje a los jóvenes y a las generaciones venideras.

En esta noche, la más larga del año deberá permanecer junto al fuego y al amanecer se considera Yaolpilzin, el Sol Niño, Huitzilopochtli que ha renacido de la larga y fría noche, trayendo de nuevo su calor y vida a la tierra. Quienes pasan por esta noble ceremonia, integran una honorable orden de jóvenes guerreros, que son bendecidos e iniciados por la fuerza del Padre Sol para toda la vida y futuras generaciones.

La ceremonia tiene también como objetivo, enseñar a los jóvenes que todo es dinámico en el universo, su   cambio hacia una manifestación adulta, un rito de transición de niño a hombre, que los lleve a comprender la esencia de la vida y  los cambios que ocurren  en su ser, como pequeños soles que nacen, evolucionan y caminan por el firmamento.

Hoy  29 de noviembre del año 2005, mi hijo Itzael cumple 13 años, ha sido invitado por Mazatl e Ilhuikatzin a ser el Sol Niño de este año, lo cual es un honor que toda la familia agradece y bendice. En la noche del solsticio todos estamos “obligados” a dar fuerza al Sol para que continúe su camino, humildemente les solicito a aquellos que comulguen con el pensamiento de los Ancestros y también a aquellos que tienen buena voluntad en su corazón, que envíen durante la noche del 20 y el 21 de diciembre, sus mejores deseos de amor y realización de una humanidad hermanada y que un Sol Radiante de Amor, ilumine nuestro camino.

 

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