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Colibrí
del Sur y Huitzilopochtli ocupa un lugar relevante en el concepto Azteca, su nombre esta compuesto de la siguiente manera: Huitzili – Colibrí, Chupamirto, Chupaflores, y Opochtli que significa lado izquierdo. Huitzilopochtli tenia en el pie izquierdo múltiples plumas de colibrí. Huitzili es emblema del valor guerrero. Su asociación con el lado izquierdo se da en virtud de que si imaginamos al Sol como un águila cuyo vuelo va de oriente a poniente, su ala derecha queda al norte y su ala izquierda queda al sur. Indudablemente que a Huitzilopochtli se le asigna el Rumbo del Sur, el cual es a la izquierda en virtud del camino del sol de oriente a poniente. Entre los guerreros Aztecas eran muy temidos los que combatían con la mano izquierda, asociando las ideas Huitzilopochtli es “ El Guerrero Zurdo” o bien “El Zurdo Precioso”. También el colibrí era símbolo de resurrección, en virtud de que suele invernar y “renacer victorioso” en la primavera. Es notorio que a partir del mes de octubre los colibríes inician su proceso de invernar, considerando que se queda en la espesura de los bosques, o en una ramita delgada de un árbol, muy pegado a ella, duerme y ahí se queda hasta el mes de abril, con las primeras aguas y truenos despierta de su sueño y sale volando a buscar flores. Los Aztecas consideraban que el colibrí es mensajero de Huitzilopochtli, el cual vigila el comportamiento de los seres humanos. Otro atributo del colibrí es con relación al amor, se piensa que lo favorece y tambien que protege a los vivos de las acechanzas de la muerte. Huitzilopochtli y el colibrí están asociados con el color turquesa, también con las espinas de maguey utilizadas en los rituales de auto sacrificio. El largo pico del colibrí se equiparaba a la espina, la cual en náhuatl es uitzitzilin, se traduce como espina de turquesa, espina preciosa o divina. En lengua Purepecha incluso existe una ciudad asociada con Huitzilopochtli y el colibrí, se llama Tzintzuntzan, Lugar del Dios Colibrí Mensajero. Tzintzuni es colibrí y se le agrego la particula TZA, asociada con rapidez. El colibrí en su plumaje refleja los hermosos colores del sol, vive del néctar de las flores, las que su vez son símbolo del alma y del corazón, del chakra cardiaco, del cuecueyo xochitl-flor, lo que le llevo a ser visto como mensajero divino que acompaña al sol y recoge las almas de los guerreros muertos en combate. En
las excavaciones del Templo Mayor de Tenochtitlan se localizó, al pie
de las escalinatas que conducían al adoratorio de este dios, Otro
animal relacionado con Huitzilopochtli es El pueblo azteca creó una mitología muy distintiva que celebra y explora su desarrollo, de pueblo nómada a una de las mayores culturas de las Américas. Según sus registros históricos, los aztecas provenían de una isla mítica llamada Aztlán, “lugar de las garzas blancas”. Su dios supremo Huitzilopochtli, “colibrí del sur”, les dirigió en la búsqueda de una tierra natal que finalmente encontraron en un lugar llamado Tenochtitlan, “lugar del nopal que crece en una piedra”, en 1325. El lugar (la actual Ciudad de México) hizo que se cumpliera la profecía de que los aztecas se radicarían en una isla donde encontrasen un “águila parada en un nopal”. Esta imagen, captada en muchos de sus libros pintados del período, puede verse en la bandera mexicana moderna. Bajo la tutela de Huitzilopochtli los Aztecas se convirtieron en él más poderoso pueblo del ámbito mesoamericano. Huitzilopochtli
fue concebido por En el mes Panquetzaliztli, el cual concuerda con el Solsticio de invierno, los rayos del Sol caen perpendiculares. Xiuhtecuhtli, “El Señor del calor y del fuego precioso” llega en esa fecha a la tierra para fecundarla, en ese momento Tonatiuh se funde con Xiuhtecuhtli, lo que sucede en los dos solsticios del año. El levantamiento de las Banderas, Solsticio de invierno, es el nacimiento del Painal Huitzilopochtli, El Mensajero Solar que renace como un “Niñito Precioso” con los primeros rayos del luz del solsticio de invierno, es Pinnzintecuhtli, El Niño Sol, el Sol Tierno que nace como un precioso colibrí para continuar su camino y romper la inercia del frío y de la noche. En
dicha fecha solsticial, en el México actual, se siguen celebrando ceremonias
en honor al renacimiento del Sol, en En esta noche, la más larga del año deberá permanecer junto al fuego y al amanecer se considera Yaolpilzin, el Sol Niño, Huitzilopochtli que ha renacido de la larga y fría noche, trayendo de nuevo su calor y vida a la tierra. Quienes pasan por esta noble ceremonia, integran una honorable orden de jóvenes guerreros, que son bendecidos e iniciados por la fuerza del Padre Sol para toda la vida y futuras generaciones. La ceremonia tiene también como objetivo, enseñar a los jóvenes que todo es dinámico en el universo, su cambio hacia una manifestación adulta, un rito de transición de niño a hombre, que los lleve a comprender la esencia de la vida y los cambios que ocurren en su ser, como pequeños soles que nacen, evolucionan y caminan por el firmamento. Hoy
29 de noviembre del año
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