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REGALO DE CHALCHIUHTLICUE

Lolita Vargas

Me encontraba meditando en Yollocalli, en marzo del 2005, la experiencia fue hermosa, al concluirla algo me atrae a mirar el imponente cerro de San Martín, ubicado junto a la Peña, me sorprende lo que observo, a partir de la cúspide del cerro se manifiesta un hermoso tejido de luz, cual si fuese una falda formada por miles y miles de rombos, a mi ser interno le pareció que en ese momento estaba presente una deidad femenina, procedente de planos superiores, a este pensamiento le acompaño de inmediato una respuesta, Soy Chalchiuhtlicue.

Llamo a mi marido para que observe y le pregunto ¿ves algo? y describe los perfectos rombos de luz presentes en la parte superior del cerro. Ambos nos quedamos muy contentos y con una frecuencia vibratoria plena de optimismo durante todo el día. 

A los pocos días de esta experiencia, le llaman a Andrés, para ofrecerle ir a realizar lo que finalmente fueron 12 diagnósticos de Feng Shui a Cancún, él acepta la oferta y me invita a acompañarlo, hacia tiempo, quizá años, que no dejaba un espacio específicamente para mi descanso y esparcimiento, por lo que de inmediato recibo gustosa el obsequio.

Lo primero que prepare fue mi sahumador y sus esencias, el regocijo que me da el ir a presentar la ofrenda del copal, en este caso al mar del caribe y a los centros ceremoniales, me causo una emoción que perduro durante todo el viaje.

En el trayecto del viaje charlábamos sobre el acontecimiento, comentábamos la relación entre la visión del tejido de luz, el nombre de Chaltiuhlicue que broto de aquella percepción y el repentino acomodo de las cosas que nos lleva a estar cerca de las aguas terrestres.

LA OFRENDA:

El miércoles por la mañana, antes que nada, camine hacia la orilla del mar, todo se encontraba en calma, imperaba un clima agradable y las aguas se manifestaban quietas, tranquilas, relajadas. Salude a los vientos y solicite licencia de los Guardianes tutelares del sito para estar ahí y presentar la ofrenda, camine hacia dentro de las transparentes aguas turquesa y sobre de ellas sahume el copal, la mirra, el estoraque, el almizcle y el incienso, me sentí tan feliz que mi corazón casi se quería salir del cuerpo, del inmenso amor que experimentaba.

Salí del mar, coloque sobre la blanca arena el pañuelo rojo para sentar el sahumador, medite, mientras la braza ardiente transformaba en huma blanco y perfumado las esencias, las cuales formaban una columna hacia el infinito cielo. Finalizaba el ritual y levante el sahumador, dando gracias a la “Señora del Mar” por permitirme el vivir esa experiencia, le manifestaba mi amor y mi gratitud por aceptar la ofrenda, de pronto un viento salido de la “nada” levanta suavemente el pañuelo rojo, el “corazón” donde se sienta el sahumador, tal como se encontraba doblado y ubicado en forma de rombo, lo desliza sobre el mar en donde permanece un buen rato flotando, no entiendo como el pañuelo es totalmente abierto aun flotando sobre el mar y lentamente se empieza a hundir en las transparentes aguas.

Le alegría que esto me causo, se la pueden imaginar, el mar acepta la ofrenda, e incluso toma aquello que llamamos los Concheros el Corazón del Circulo, se lo lleva consigo de una manera suave, evidentemente amorosa, mostrando claramente una aprobación por lo realizado: Ofrenda y peticiones.

EL PALACIO DEL REY:

En Cancún visite la zona arqueológica del Rey, se encuentra frente a la playa Delfines, en donde el color del mar es verdaderamente espectacular, sinceramente otorga una visión paradisíaca. La zona no tiene claros los señalamientos de entrada, por lo que al estar preguntando por donde era, unas personas me indican venga con nosotros, lo que me pareció excelente, entre con ellas, había en el interior de lo que parecía una pirámide, unos hermosísimos murales de pared a pared, el colorido me fascino, al fondo estaba un altar con sus sahumadores, todo el sito lucia como si estuviese “activo”, habitado, me parecía que un Maya iba a aparecer de un momento a otro, abstraída totalmente en ese pensamiento, escucho una voz totalmente de 3ra. dimensión que me dice: ¿le pudo servir en algo?, le contesto esto es fantástico, hermoso, me parece extraño que no haya gente disfrutando de esta belleza; a lo que me responde, ah, me imagino que usted quiere entrar a la zona arqueológica del Rey, si, respondo, pues no es aquí, esto es un restaurante del INAH que da servicio a grupos, la entrada esta 50 metros adelante.

Recorrí la zona, converse con las iguanas, hay muchas, casi no había turismo en el sito, así que lo recorrí a mis anchas y di gracias por estar ahí.

USTED NO SE COMPORTA COMO TURISTA ¿?:

Esperaba con gran emoción la llegada del sábado, pues ese día Andrés me llevaría a Chichen Itza. Llegamos al centro ceremonial, el cual estaba sumamente concurrido, nos comentaban que la afluencia normal de personas es como de 5000 visitantes a la semana, el 98% por ciento turismo extranjero.

Entramos a la zona arqueológica y al llegar al centro de la plaza ceremonial enciendo el sahumador, Saludo a Los Vientos y pido permiso a los guardianes espirituales del sitio, para presentar la ofrenda y recorrer la zona, acto seguido asciendo la pirámide de Kukulcan con paso piramidal, llego a la cumbre, la rodeo por la izquierda y en el recinto principal con todo respeto y dignidad, presento la ofrenda del sagrado copal y esencias aromáticas. Me encontraba en total concentración y disfrute de aquel acto, cuando uno de los “vigilantes del sitio” se acerque y me dice: apague eso, me están llamando la atención por lo que usted hace, asentí con la cabeza, volví a sahumar, cerré el ritual, ubique una esquina donde había tierra y sentí que la “fuerza espiritual del sitio” deseaba que el carboncito y el copal ahí se quedaran, abrí un pequeño espacio en la tierra y deposite mi ofrenda.

Descendí la pirámide y procedí a recorrer el hermoso e impactante centro ceremonial de Chichen Itza. Como estoy acostumbrada a caminar y lo hago rápido, mi esposo desde que llegamos me dice, mira tu recorre todo lo que quieras, mientras yo grabo y tomo fotos. De pronto veo a mi marido, que realmente es una persona de muy buen carácter, atento y paciente, discutir acaloradamente con uno de los vigilantes, rápidamente me acerco a ver que pasa y la verdad les va a sorprender todo esto:

Lo que les voy a narrar es un verdadero ABSURDO. Cuando llegamos a Chichen Itza

leímos cuidadosamente las instrucciones y normas que estas expuestas en la entrada del mismo: Prohibido usar tripie, destruir o alterar las piezas, no fumar. Nunca vi. prohibido saludar a los Vientos, comportarse respetuosa, encender un sahumador. Bien, pues mi conducta RESPETUOSA les pareció SOSPECHOSA, se acercaron a mi marido a decirle que yo NO me estaba comportando como una TURISTA, que porque me inclinaba y ponía una rodilla al piso al pararme frente a la pirámide o en determinados sitos, que porque había ascendido la pirámide de una manera tan diferente al común de la gente (de forma serpentina) y me había atrevido a llevar lo que llevaba en la mano (sahumador).

La paciencia de mi marido y su particular buen humor desapareció, estaba indignado de las observaciones que hacia el “vigilante”, cuando llego yo y escucho los argumentos, le expongo al guardia lo siguiente:

1.- Apague el sahumador, aun cuando no vi ningún señalamiento que prohibiera específicamente el presentar una Ofrenda de Copal.

Por el contrario, de lo que se prohibía: había cantidad de extranjeros fumando y tirando las colillas por todas partes y NADIE le dijo nada. Incluso en ese momento que hablábamos estaba una mujer como tratándose de esconder en una esquina de la pirámide, sentada en el piso, encorvada y haciendo algo raro con un cigarrillo y NADIE le dijo nada.

Estaba una persona literalmente acostada sobre una de las esculturas de Serpiente, leyendo un libro y tomando refresco y NADIE excepto nosotros, le dijo NADA.

Otro muchacho estaba montado en otra escultura de Serpiente, también NADIE le dijo NADA, excepto nosotros.

Había muchos extranjeros grabando con tripie y NADIE les dijo NADA, mi esposo traía su cámara de mano, sin nada adicional.

Reflexión:

Es de suma importancia crear una conciencia de respeto hacia nuestra cultura y por otra parte ubicarnos en el sentido de equidad e igualdad que debe prevalecer para todos, evitar la discriminación a los hijos de esta tierra, en su propia tierra.

Lo único que hacia la diferencia para el guardia o vigilante que nos llamo a nosotros la atención, por los cual le parecíamos sospechosos, poco comunes: es que éramos demasiado respetuosos y el que somos morenitos MEXICANOS y los otros eran gueritos EXTRANJEROS y estos últimos si se comportaban como turistas comunes.

NOTA: Me encanta que México, sea visitado por hermanos provenientes de todos los rumbos del mundo y que disfruten de la belleza natural y la herencia cultural de los antiguos pobladores de esta tierra y de la versatilidad del México actual. Sin embargo me parece verdaderamente absurdo, que el INAH no capacite adecuadamente a su personal, que impere el criterio de que al extranjero puede permitírsele incluso conducirse irrespetuosamente en los Sagrados Centros Ceremoniales, como reaccionarían en otros países si alguien se acuesta a leer y beber sobre alguno de sus objetos sagrados, por supuesto que la respuesta y totalmente lógica es con indignación, tal vez incluso se aplicaría una sanción. Pues en Chichen Itza, no se les dice nada a aquellos que así se conducen y a quienes actúan de manera “diferente” por ser tan respetuosos resultan sospechosos y son presionados para no grabar como se lo solicitaron a mi marido y a apagar el sahumador como a mí me fue requerido.

Recorrimos el sitio, saque mi pequeño Xolotl, una flautita proveniente de Tepoztlan y la toque como ofrenda, buscamos un lugar en donde meditar y ahí afloraron muchas emociones: la gratitud primeramente por estar ahí, porque como quiera disfrute de su esplendorosa belleza, ascendí de manera majestuosa con el paso piramidal a la cima de la pirámide de Kukulcan y con gran AMOR presente la ofrenda de copal, el humo sagrado ascendió a los planos superiores. Posteriormente brotaron infinitas lagrimas, las cuales deje caer sobre la Madre Tierra, solicitando su perdón por todo lo que la hemos ofendido y solicite su anuencia para que en este planeta, en este México amado, pueda reinar la CONGRUENCIA, el sentido de hermandad, se vuelva a creer en nosotros mismos y resurja la voluntad de espíritu que permita el aflorar lo mejor de nuestro ser.

EN TULUM:

En Tulum decidimos presentar la ofrenda por el lado de la playa, así que desde ahí pudimos expresarnos y conducirnos con total libertad, así lo hicimos y la respuesta fue maravillosa, el mar estaba “bravo” y al terminar la ofrenda, trajo hasta nuestros pies un ramita de coral y curiosamente un “ojito de venado”, obsequios que mucho valoro y que ahora se encuentran aquí en Santiago de Querétaro.

SÍNTESIS Y CONSLUSION:

El viaje me encanto, el paisaje es verdaderamente hermoso, la herencia cultural ahí presente es basta y la fuerza espiritual ahí presente aguarda por nosotros, quienes amamos y respetamos los ritos y costumbres de esta tierra, hay mucho por hacer para que los grupos de Tradición encuentren respeto a su hacer y libertad para expresar en los centros ceremoniales sus creencias y ritos.

Indudablemente Chalchitlicue nos dio y esta dando un gran obsequio en muchos sentidos, ya me he extendido en la narración, solo reitero que tanto allá, como al llegar de nuevo Santiago de Querétaro, ha hecho manifiesta su presencia.

También pude comparar y valorar el GRAN TESORO que tenemos quienes formamos parte de la Tradición Conchera. Aquí en Santiago de Querétaro, en Bernal, hay un respeto total y absoluto de la colectividad hacia los rituales que llevamos a cabo, en donde nos presentamos y asistimos a danzar, a presentar nuestras ofrendas, las personas se muestran respetuosas de nuestro proceder, nos permiten pasar libremente, incluso cuando por algún motivo el grupo transita de un lugar a otro, los autos se detienen y nos dejan libre el paso, no tocan su claxon y esperan a que crucemos la calle. Nuestras tradiciones vivas son el más valioso TESORO que poseemos, herencia de los ancestros, sabiduría que contiene el Arte de Vivir en Armonía. Imaginen la sorpresa no grata, del nulo respeto a los rituales y a los miembros de la Tradición que observe en esta visita al sur del País, cuanto valoro el que desde 1531 la Tradición este Viva en este espacio-tiempo del planeta, en Santiago de Querétaro, en los estados del centro del País, en donde el esfuerzo y el sacrificio de familias de antiguo linaje, han permitido que siga viva, vigente esta herencia ancestral y se haya creado una conciencia social que ama, acepta, respeta y admira los ritos y costumbres de La Tradición Conchera, orgullo de México y del Mundo.

 

 

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