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SOLSTICIO

Lolita Vargas

Solstitium: sol sisttere o sol quieto.

Una visión a través de diversas fuentes.

Hemos heredado complejas metáforas astronómicas, que representan a la vez figuras arquetípicas, conocimientos que han perdurado y han sido transmitidos a la humanidad a través de muy diversas vías, como el arte, el tarot, el ajedrez, los cuentos, mitos y leyendas de los pueblos del mundo.

Hace cientos de años atrás, en el solsticio de verano la estrella Sirio, perteneciente a la constelación de Can Mayor se alzaba en el horizonte, como un agradable augurio, todo estaba dispuesto para que Sirio, en su concepto de Madre-Virginal diera a Luz.

En la antigüedad los solsticios eran llamados PUERTAS DEL CIELO, ya que su manifestación produce los dos más importantes cambios en el año: días más largos y noches cortas y días cortos y noches largas, ambos fenómenos asociados con la luz y la oscuridad, así también las dos fases en que la naturaleza ofrece sus frutos y los cambios de clima más opuestos, se manifiestan a partir de los solsticios.

En los antiguos pueblos Latinos, el Dios Jano fue considerado un Dios benéfico, el cual protegía e impedía que entrasen seres malignos en los hogares. De su nombre se derivan la palabra árabe: Zaguán, la que todavía en el presente la interpretamos como una puerta de gran solidez, ubicada en la entrada principal de las casas. Jano en el Cristianismo pasa a ser substituido por JUAN, el que cuenta la historia bíblica nació precisamente en el solsticio de verano. 

Así podemos ver la visible asociación: Jano – Juan – Solsticio - Puerta del Cielo. 

El sudor de la frente, asociado con las lluvias, manifestación física que se produce cuando el cuerpo se somete a esfuerzo, como el de cultivar, tenia afinidad con este ciclo. Las frutas cultivadas, “fruto” del esfuerzo del ser humano en su relación con la madre tierra, en especial LA VID, eran consideradas afines al Solsticio.

En el Solsticio de Verano, el sol entra al signo de cáncer, dejando atrás la importante energía del signo de géminis, símbolo dual que indudablemente juega un papel determinante, en el aspecto fecundante del ciclo.

En la mayoría de los pueblos occidentales, el mes de junio, tiene como figura sobresaliente a Juan Bautista, su nombre significa: “la gracia o mejor dicho, el don de Dios”.

He aquí la historia de San Juan Bautista, Simbólicamente representante del Solsticio de Verano o Puerta del Cielo.

Hijo de Zacarías y de Elizabeth, nacido en Ebrón en las montañas de Judea, SEIS meses antes del nacimiento de Jesús (en junio, el día del solsticio de verano). Cuenta la leyenda que sus padres eran viejos y sin esperanza de tener hijos. Un día que su padre estaba en funciones en el templo, ya que era sacerdote, cuando se le apareció un ángel y le anunció el nacimiento de un hijo, que lleno del espíritu del señor, iría adelante de él para preparar sus caminos. Zacarías dudó de las palabras del ángel y en castigo quedó mudo. A los ocho días de nacido, cuando fue circuncidado, su padre quería ponerle como él y su madre quería ponerle Juan. Discutieron a señas, ella escribió el nombre de Juan en una tablilla y en ese instante Zacarías recuperó el habla y alabó a Dios.

San Lucas dice que el niño creció y se fortaleció en el desierto alimentándose de langostas y miel, hasta el día que se mostró a Israel, el año 29 d. de n. e., quinto del reinado de Tiberio César, vestido con ropa de piel de camello y un cinto de cuero. En los alrededores de la rivera del Jordán en el desierto de Judea, predicaba el bautismo de penitencia, anunciando la llegada del Mesías, de quien se decía su avanzada.

La gente lo escuchaba, se confesaba y era bautizada por él en el Jordán, incluido el mismo Jesús, fue bautizado por Juan. Al momento de verter el elemento agua sobre la cabeza de Jesús, los cielos se abrieron y el Espíritu Santo se manifiesto en forma de paloma, escuchándose una voz que dijo: “Este es mi hijo muy amado y en él me complazco”.

Fue encarcelado por reprobar la unión incestuosa de Herodes con Herodías, mujer de su cuñado Filipo, quien lo dejó después, tras no soportar el escarnio popular por la situación incestuosa reprobada y divulgada por Juan. Un día que Herodes celebraba su cumpleaños, se presentaron Herodías y su hija, Salomé. La muchacha bailaba con tal gracia y sensualidad que Herodes le ofreció concederle lo que pidiera. Tras consultar a su madre, ésta le aconsejó que pidiera la cabeza de Juan. Herodes mandó degollar a Juan, cuya cabeza fue puesta en un plato y presentada a Herodías, siendo el cuerpo sepultado después por sus fieles.

El culto a Juan bautista siguió aún mucho después de la muerte de Jesús.

SÍNTESIS DEL TEMA:

Jesús y Juan el Bautista (Solsticios)

Insisto, es importante hacer notar que Jesús nace en el Solsticio de Invierno y Juan en el Solsticio de Verano. Son simbólicamente dos puertas, Juan asociado con el elemento Agua y Jesús con el elemento Fuego. Símbolos de la iniciación espiritual en el grado más alto.

El paralelismo entre Juan y Jesús es evidente: Juan fue concebido tras ser anunciado por un Ángel, al igual que Jesús; nació seis meses antes que Jesús y también murió seis meses antes que él. Sus madres Isabel y María (primas), conciben a sus respectivos hijos, en condiciones fuera de lo común.

Resumiendo: el nombre de Juan “La Gracia o Don de Dios ", La Puerta del Cielo, que simboliza al Solsticio de verano, asociado con influencias estelares que rigen los ciclo agrícolas de la Madre Tierra, en donde todo esta dispuesto para DAR A LUZ, es una invitación que propicia, durante el Solsticio de verano a cruzar el umbral, traspasar la puerta, el zaguán de nuestro propio ser y descubrir el maravillo universo que somos cada uno de nosotros, en conexión infinita con todos los seres del cosmos. 

Abramos la puerta y atrevámonos a ver a nuestros hermanos de los reinos elementales, a comprender nuestra naturaleza horizontal, nuestra relación con los cuatro vientos, con los cuatro pilares que sustentan la vida en el planeta, comprendamos la trascendencia de la mecánica celeste, que nos indica que lo único permanente es el cambio, en el continuo nacer-morir-nacer y vibremos en amor y gratitud, ante la semilla que muere para así poder nacer y alimentarnos, ante la madre tierra que nos ofrece a sus “hijos”, para nutrirnos y dar continuidad a las diversas formas de vida y “así como es arriba es abajo” nos dice el principio Hermético, observemos y comprendamos el mensaje.

Jano-Juan-La Gracia o Don de Dios-Solsticio-Puerta del Cielo.

Historia de San Juan Bautista, tomada del Centro de Estudios del Nuevo Testamento.

 

 

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