EL
MANANTIAL DEL CUERVO
Lolita
Vargas
Leyendas
de Bernal-Querétaro-México.
Mucho
me alegra el que cada vez sean más, los que descubren el maravilloso
legado de sabiduría ancestral, el patrimonio cultural de los pueblo
Indios de la ahora América.
Existe
en la Peña de Bernal, un manantial que brota de su mismo
corazón, se dice que esta agua posee cualidades especiales, es uno
de los elementos a los que se le atribuye la longevidad de los habitantes
de Bernal. El manantial broto como testimonio de una lucha entre
dos fuerzas la del Chaman Indígena y el Cura Español.
La
región donde esta enclavada la
Peña y sus alrededores, poseen una riqueza mineral
extraordinaria, descubierto este detalle a la llegada de los Españoles,
inmediatamente trataron de hacerse de mano de obra indígena para
explotar la minería. Es así que frecuentemente salían excursiones
para capturar indígenas y con el pretexto de la evangelización,
sometían a los hermanos Indios.
Y
cuenta la leyenda, en su versión Indígena, que una partida de soldados
sale a capturar “mas mano de obra”, regresa el grupo sin un
solo cautivo, y así se sucede por varios días. De acuerdo a sus
intereses esta situación causaba alarma, pues todos clamaban por
mas mano de obra indígena, para utilizarlos como peones.
Al
ser interrogados los soldados de esta ausencia, describen que sienten
una extraña presencia, como si algo los siguiera y les impidiera
ver con claridad. A lo que el cura de lugar, decide acompañarlos
en una de sus incursiones. Habían avanzado a buena altura de la
peña, cuando experimentan de nuevo una extraña presencia.
En
nombre de Dios, responde ¿quien eres?, grito el cura. De las entrañas
de la peña salió una voz que decía “no lo comprenderías”, soy la
voz de esta tierra, de este espacio, soy todo y soy nada, soy aquel
que a acudido al llamado de sus hijos oprimidos.
Basta
clamo el cura, blasfemia, eres la presencia del maligno, en el nombre
del Único Dios verdadero, te ordeno que te retires. Acto seguido
aparece un anciano, más sin embargo fuerte y vigoroso, cubierto
su costado izquierdo con una capa y portando en sus manos un bastón
con incrustaciones de cristales y plumas de ave.
El
cura retrocede sorprendido de tal aparición y de la seguridad mostrada
por aquel anciano. La voz del mismo con claridad le dice, los ves,
no comprendes, soy la fuerza ancestral de este sitio, todo lo que
aquí se encuentra yo lo estoy manifestando, todo ello son yo y yo
soy todo ello, estos hombres que ustedes llaman –naturales-, estos
cactus, nopales, esta tierra, este viento, esos cuervos que ahora
vuelan son YO MISMO.
Blasfemia
volvió a gritar el cura, señalando con su mano, ordeno que se reciba
el castigo merecido, que su castigo sea la muerte. Como acto seguido
a sus palabras el cuervo más grande cae muerto.
El
Anciano Chaman, con voz potente manifiesta: nuestro lenguaje es
distinto, tu hablas de muerte y yo de vida, tú de castigo y yo de
gratitud Al Dador De La Vida, de amor a La Madre Tierra que nos
nutre y nos sustenta, es así que yo declaro que este cuervo viva,
al momento se escucha un gran trueno, la fuerte roca se abre y brota
de ella un agua cristalina, que se desplaza por gravedad hasta donde
se encontraba el inerte cuervo, el agua toca su pico y poco a poco
moja su cuerpo, y súbitamente el ave de oscuro y tornasolado plumaje,
levanta de nuevo el vuelo.
Brujería
gritaron cura y tropa al unísono, abalanzándose amenazadoramente
sobre el chaman y los nativos de esa tierra. De inmediato, con gran
destreza el anciano chaman se quita su capa y en con un solo movimiento
envuelve al grupo de indígenas y así mismo, quedando al instante
convertidos en cuervos que remontaron en vuelo.
Winter Ravens
Francene Hart
Se
dice que la gran cantidad de cuervos que habitan en la Peña de Bernal, son los descendientes
de aquellos cuervos, que ante los ojos estupefactos de sus agresores,
volaron libres, indicando con su actual presencia, que algún día,
al presentarse condiciones más justas, tomaran de nuevo forma humana.
Así
también, el manantial que broto para otorgar nueva vida, aun
continua obsequiándonos su agua, como recuerdo imperecedero de que
al obrar a través del amor, es factible producir milagros y hacer
posible lo aparentemente imposible.
Versión
tomada de la vasta Tradición Oral de Bernal.
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