LA
LEYENDA DE
QUETZALCOATL
Lolita
Vargas
En Bernal-Querétaro-México.
Cuenta
la leyenda, que en lo que hoy conocemos como San Sebastián
de Bernal, cuando aun era una Villa, sucedió un prodigio,
que ha perdurado de manera evidente hasta el presente y que hace
fehaciente la presencia de Quetzalcoatl, en el mismo corazón
de Bernal.
Y
así inicia la leyenda............
Los
días transcurrían tranquilos en la Villa de Bernal,
el asentamiento de familias acaudaladas permitía la construcción
de regias casonas, las cuales empezaban a contrastar con el
pequeño templo de Las Animas, el cual era al que de manera
habitual acudían sus pobladores.
Se
decide construir una mejor casa de Dios, en el preciso centro de
la Villa. La comunidad esta de acuerdo y se inicia la labor, los
peones son todos Indios de raza Chichimeca. La obra estaba avanzando,
así también los Indígenas eran sumamente
maltratados y oprimidos, ahí es cuando se sucedió
un prodigio.
Por
la noche se escucharon ruidos y gran estrépito proveniente
de la Peña, cuentan que se abrió un gran boquete que
dejaba ver una profunda cueva, sin poder explicarse que había
podido producir dicho fenómeno.
Al
día siguiente ninguno de los peones se presenta a sus labores,
el trabajo queda abandonado. Pasa otro día y otro más
sin ningún cambio, las autoridades mandan un grupo en busca
de ellos, con la orden incluso de traerlos a la fuerza. Faltando
poco para llegar hasta la comunidad indígena, al paso les
sale una enorme serpiente, la cual tenia plumas y 52 cascabeles
en la cola y estaba dotada de habla.
No
avancen les dice amenazante, soy la protectora de mis hijos,
a quienes ustedes oprimen y maltratan, su dolor ha llegado hasta
mí y no lo permitiré más, regresen por donde
vinieron o se enfrentaran a mi furia.
Despavoridos
corren de regreso, llevando la noticia de lo acontecido a la Villa
de Bernal, los que escuchan, no dan crédito a lo que se les
narra y deciden nuevamente organizarse e ir en gran comitiva
a cerciorarse de lo que ahí ocurre. Sucede lo mismo, la gran
serpiente les sale al paso y les previene no avancen, soy la protectora
de mis hijos y no permitiré más abuso y maltrato para
ellos. Un valiente se atreve a dialogar con la gran serpiente y
le explica que necesitan el trabajo de los Indios, que sin ellos
no es posible construir el Templo, la casa de Dios, prometen
que si los trabajadores continúan su labor, serán
bien atendidos y respetados, a lo que la gran serpiente le contesta,
que así sea, pero iré con ellos para protegerlos,
observare que se cumpla lo prometido y al menor asomo de falla,
se enfrentaran a mi ira y me llevare de nuevo a sus hijos.
La
construcción del templo continua, la gran serpiente se coloca en
circulo alrededor de los muros perimetrales, silenciosa observa,
se cumple a cabalidad el trato ofrecido y es así que al concluirse
toda la obra, para asombro de la comunidad Bernalense, aquella gran
serpiente, que no era otra más que Quetzalcoatl, queda convertida
en piedra alrededor de los muros del templo, su cabeza toca su cola,
indicando que por siempre jamás su presencia estará lista para
defender a los hijos de esa tierra y que su infinito amor no duerme,
esta en vigilia permanente, para algún día volver a hacerse presente,
en el inicio de la edad Dorada.
Es
así que en el presente, en la parte superior de los muros del templo
de San Sebastián, ubicado en el jardín principal de Bernal, se
observa la presencia de Quetzalcoatl, convertido en una gran escultura
en piedra, rodeando totalmente las paredes y observando de frente,
con sus fauces abiertas todo lo que sucede y aguardando la llegada
de los tiempos anunciados.
Versión tomada de la tradición oral.
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