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LA
TRADICIÓN DE DANZA CONCHERA
Lolita
Vargas
El
25 de julio de 1531, en nuestro Santiago de Querétaro, se dio un acontecimiento
de enorme relevancia y singulares características, en el ahora llamado
cerro de Sangremal, los Chichimecas, comandados por don Lobo y don Coyote,
se enfrentaron con toda dignidad al conquistador Español, el cual estaba
comandado por Conin.
Los
Chichimecas, raza valiente, de excelentes guerreros, decide afrontar la
cruel verdad, al caer el imperio de la gran Tenochtitlan, seguir peleando
traería solamente mas dolor y perdida, por lo tanto se abren a la posibilidad
de un pacto de paz, pero después de librar una batalla de honor. El día
propuesto es el 25 de julio, al amanecer, en el cerro de Sangremal.
Ambos
grupos luchan sin armas, cuerpo a cuerpo, estando la batalla en un punto,
donde los bandos estaban por decidirse a tomar sus armas y olvidarse del
acuerdo, aparece en el cielo, el símbolo de la Cruz y la imagen de Santiago apóstol. Todos caen
de rodillas y cada cual en su lengua grita “ÉL ES DIOS”, saludo que hasta
el presente esta vigente en la tradición Conchera.
Este
acontecimiento, contiene datos de suma importancia, Quetzalcoatl en el
México antiguo, era representado por una Cruz, denominada Nahui Ollin.
Quetzalcoatl, entre otras características, como ya se ha dicho, era el
dios del viento, al aparecer este símbolo en el cielo, acompañado de Santiago
apóstol, opero el llamado sincretismo y el señor Santiago, a partir de
ese momento, se transforma en “el correo de los cuatro vientos”. así también,
no es de extrañar, que nuestros ancestros, reconocieran a Dios, en la
imagen que apareció en el cielo.
La Cruz prehispánica, para nuestros ancestros,
era además de los puntos cardinales, representación de las cuatro anteriores
eras de la creación, del árbol del mundo, de los cuatro ciclos del calendario
y representación de los cuatro elementos vitales, fuego, aire, agua y
tierra, que nos remiten a la armonía entre el hombre y el cosmos.
Es
muy importante recalcar, que los habitantes del México antiguo, no fueron
seres ingenuos e ignorantes, esa fue, entre otras, la imagen que el invasor
trato de manifestar ante el mundo, para justificar la crueldad y destrucción
con la que obraba.
Quienes
habitaban esta tierra, el universo local, compuesto de Chichimecas y Otomíes,
comprendieron la importancia de salvar el conocimiento, la sabiduría y
la forma idónea fue, a través de una inteligente idea: rindiendo tributo
a la divinidad, que oportunidad tan magnifica, el símbolo de la cruz unificando,
conquistando en un mismo amor, al indio y al español.
Así
en la tradición de danza Conchera, se han preservado, a través del rito,
el canto y la danza, elementos de las antiguas culturas, operando, repito,
un proceso de sincretismo, que ha permitido que la herencia de nuestros
ancestros siga viva, en el México actual.
En
el México colonial, la reunión de guerreros estaba prohibida y la danza
inevitablemente les convocaba a unirse, por ende, el ingenio indígena,
su visión futura de la vida, le lleva a solicitar el rendir tributo a
la Santa Cruz,
a través de la presentación de ofrendas, la danza es una de ellas, así
aseguro, que por siempre jamás, presentaría su ofrenda de ritos, danza
y cantos, a la Santa
Cruz, cada 14 de septiembre, de ahí que, para dicha
fecha, llegaran “danzantes”, de muy diversos lugares de América, pues
este sitio durante muchos años, fue de los pocos en donde se permitía,
la reunión de guerreros, por medio de la promesa hecha a la Santa Cruz.
A
través de la persistencia de fiestas y rituales, en donde se aplicaron
las formulas ancestrales, el indígena encontró una vía para mantener firme
su voluntad y cohesión como grupo.
Indudablemente
fue una sana e inteligente decisión, pues aquellos grupos Chichimecas
que se opusieron a la conquista, en especial los jonaces de la sierra
gorda, fueron francamente exterminados.
Así
percibían los grupos autóctonos, el avance del conquistador: “...gente
extraña llega a esta tierra, en la que nacimos y en la que vivieron nuestros
padres y abuelos, nos ordenan abandonar nuestra forma de vida, nos forzan
a concentrarnos a la sombra de un templo y bajo una religión ajena, nos
obligan a obedecer a una autoridad que desconocemos, a someternos a unas
leyes impuestas por las armas, que chocan de principio con nuestras tradiciones
y en cuya formulación no hemos tenido ninguna participación, ni opinión,
toman nuestra fuerza de trabajo en beneficio de un gobierno impuesto
por la violencia... amenazan, despojan y asesinan, y para coronar la burla
predican el amor en este mundo...”
Indudablemente
que se vivieron tiempos difíciles, era importante preservar la sabiduría,
una forma excelente para ello, que ha estado siempre a la vista de todos,
han sido las fiestas rituales.
LAS
MESAS DE DANZA
1531
año de grandes prodigios desde el punto de vista espiritual, durante ese
año se dan varias manifestaciones que definen de manera importante, el
rumbo religioso de esta nación. Se da la aparición de la virgen de Guadalupe,
la de la Santa Cruz
de Calderón, la Cruz de Culiacán y la Santa Cruz de los Milagros,
entre otros muchos acontecimientos, que en este ámbito fueron sumamente
significativos para el México colonial.
En
ese ambiente nacen las llamadas mesas de danza.
ORGANIZACIÓN:
Las
mesas de danza están organizadas de manera similar a la milicia, se cuenta
con un General, Capitanes, Malinches, Sargentos, Alférez y tropa. Existe
un orden jerárquico, con fines de mantener el orden y organización interna
del grupo.
Cada
mesa de danza es independiente y establece lazos con otras mesas de danza
e integrantes de diversa índole de la comunidad Conchera.
Las
ceremonias se dividen en dos fases, tomando como referencia el principio
de dualidad, llamado Ometeotl.
La
primera etapa es la llamada “velación”, se lleva a cabo por la noche,
en el oratorio, generalmente ubicado en el cuartel de la mesa de danza.
La velación representa la energía de la noche, el jaguar, la madre tierra,
el principio femenino. En dicha ceremonia el danzante se purifica, se
prepara a través del canto de alabanzas, el toque de instrumentos como
la concha, el caracol, la sonaja, la chirimía, la elaboración y presentación
de ofrendas, los bastones y custodias, cubiertas de flor, para renacer
al nuevo día, purificado y limpio espiritualmente y así presentarse ante
la vibración solar, para llevar a cabo la segunda etapa, la de la danza.
Esta fase representa al día, al águila, la energía solar, el principio
masculino.
En
la tradición Conchera todo tiene un sentido, un porque, nada es arbitrario.
Se sigue un orden establecido desde 1531, el que a la vez, conserva el
modelo de ceremonias provenientes de más lejanos tiempos.
En
la danza es importante la formación del círculo, el saludo de la comunidad
a los cuatro vientos, a las seis direcciones del universo, lo que permite
al grupo conchero integrarse al ritmo de vida del planeta y del cosmos.
Cada viento representa un punto cardinal y un concepto, el centro hacia
arriba es el corazón del cielo y el centro hacia abajo el corazón de la
madre tierra.
La
formación de una cruz, se repite en casi todos los movimientos importantes
del danzante. Al ubicar él círculo de la danza, se abre ese espacio sagrado,
con el saludo comunitario a los vientos, al iniciar su danza y al cerrarla,
marca con sus pies el símbolo de la cruz y así ad infinitum, siempre
que sea el inicio o el cierre de algo, se repite el trazo de la cruz y
la pronunciación de la frase “ÉL ES DIOS”, marcando la relevancia o
trascendencia de aquel hecho.
El
centro del círculo de danza es considerado un lugar sagrado, ahí en el
corazón del círculo, se coloca el sahumador, la braza sagrada con sus
aromáticas esencias y las ofrendas que se portan. Ahí se marca el eje
de energía, que reverbera en círculos concéntricos, permitiendo que
todo el grupo se transforme en una unidad, el toque del tambor, el huehuelt,
parece repetir, todos somos uno y uno somos todos.
En
realidad la también llamada fila india, la formación uno detrás del otro
y el movimiento serpentino que se ejecuta con el paso de danza, transforma,
repito a todo el grupo en una unidad, a través de la cual, la energía
fluye y beneficia el entorno sin discriminación alguna.
Al
formarse él círculo de danza, se imita al universo, el centro es el sol,
rodeado de sus planetas y todos imitamos los movimientos marcados por
quien al aparecer en el centro, se transforma en “un sol”.
Cada
danza posee ciertas cualidades, los movimientos están relacionados, con
cuentas matemáticas, la geometría sagrada. Con los pies sé esta haciendo
un llamado a la madre tierra, se le saluda, con los brazos, se realiza
una conexión con el cosmos y así cada movimiento, tiene la idea de sanar,
armonizar, crear salud y abundancia, finalmente, al levantar los brazos
se señala un desprendimiento del espíritu hacia dios, “el dador de la
vida”.
El
merito que tienen nuestras mesas de danza locales, es mucho, pues su fe
y entrega a la tradición, el amor a la raíz, a los ancestros, a las llamadas
animas conquistadoras de los cuatro vientos, a las animas que nos antecedieron
y nos dieron vida, ha permitido que esta tradición siga viva.
La
danza Conchera nació en Querétaro y permeo con su actitud y entrega, a
la región central de nuestra republica mexicana y se transformo en foco
magnético, atrayente de personajes sobresalientes, en el marco de las
tradiciones amerindias.
Si
bien la danza Conchera nace a partir de 1531, en 1852 es reactivada
nuevamente, por un sobresaliente indígena Otomí, llamado Don Atilano Aguilar.
En nuestro entorno local, existen mesas de danza con un linaje muy antiguo,
como la mesa de la
Santa Cruz de los Milagros del Espíritu Santo, cuyo general
es don Manuel Rodríguez González, su familia tiene documentos que avalan
su participación en la tradición Conchera, desde el año de 1770.
SIGNIFICADO
DEL ATUENDO:
En
sus orígenes el atuendo de los concheros era igual para hombres y mujeres,
ambos vestían una enagüilla y una especie de chaleco o pectoral. Con
el tiempo, en la mayoría de mesas de danza locales, se ha tendido a imitar,
el vestir característico de las damas y guerreros Aztecas. Incluso la
danza, pertenece a un concepto denominado danza de conquista, en su variante
de danza Azteca, donde no se han perdido elementos, sino que se ha enriquecido
la tradición Conchera, sumando mas aspectos del pasado ancestral, que
permiten una mayor libertad de expresión y movimiento.
En
el presente, el atuendo básico de la mujer es el huipil y la enagüilla,
el vestir de esta manera es importante, en virtud de que la mujer establece
una mejor conexión, por afinidad, con la madre tierra, vestida de esta
forma, idealmente es la representación de una cueva, de una matriz.
Los
cascabeles o hueseras son un símbolo crotalico, que imita el sonido de
la serpiente shshshhh y por ende la canalización serpentina de la energía,
la sonaja imita el sonido del agua, las plumas del copilli, penacho o
corona, son un símbolo solar, una búsqueda de la unión con el corazón
del cielo.
El
atuendo masculino, consta de varios elementos: taparrabo o maxtle, pectoral,
rodilleras, brazaletes, tilma o capa, faja, escudo o chimali, macana,
además de los ya mencionados como el penacho y la sonaja.
Las
plumas que acompañan el atuendo, son generalmente de faisán, guacamaya,
gallo, pavo real, guajolote y perico.
LOS
INSTRUMENTOS MUSICALES:
Las
conchas acompañaron originalmente, a los denominados concheros, que precisamente
por eso tomaron ese nombre. El instrumento esta hecho con una caparazón
de armadillo, la concha de este animal fue elegido por su acústica y
por ser un guerrero, que al decidirse al ataque ya no retrocede, curiosamente
son preferidos los caparazones de las hembras, por la dulzura e intensidad
de su resonancia acústica, otro elemento importante por el que fue elegido
el armadillo tiene fundamento en el que da a luz a sus hijos en grupos
de cuatro y todos de un mismo sexo, ya que provienen de una misma célula
germinatriz, este curioso hecho, relaciona directamente al armadillo,
con los cuatro vientos y el centro, con Tezcatlipoca generando a los otros
cuatro Tezcatlipocas o direcciones del universo.
La
forma oval de la concha, tiene suma importancia, pues equivale a lo que
en Geometría Sagrada se define como Vescica Piscis y en el lenguaje simbólico
del Cristianismo como Almendra Mística o Mandorla.
El
toque de la concha, su armonía, posee la peculiaridad de abrir puertas
ínterdimensionales, es así que de acuerdo al Concepto Conchero, se saluda
a lo Divino, a las Animas Conquistadoras de los Cuatro Vientos. El llamado
toque de Animas posee belleza y cierta melancolía, al mismo tiempo que
una potente fuerza que impulsa hacia la FE, a aquellos que escuchan sus
acordes.
En
la concha de armadillo, se encuentran muchos “secretos”, a través de
sus escamas se puede llevar la cuenta del tiempo, los ciclos de la naturaleza.
El instrumento musical, más el canto de alabanzas, son un valioso TESORO,
que guarda la historia de quienes somos, de donde venimos y hacia donde
vamos.
Actualmente
la danza se acompaña de tambores (huehuetl), teponaztle, sonajas, ayotl
(tamborcito de caparazón de tortuga), caracoles marinos, flautas, chirimías
y huesos de fraile.
Los
concheros consideran su cuerpo, como un instrumento de adoración a dios,
a través del cual se conquista primero á si mismo, dominando su materia
y entregando el sacrificio de su esfuerzo a la divinidad.
El
danzante es un guerrero, que libra una batalla para conquistar su ser.
El vehículo físico es sometido por la fuerza del espíritu, en su propósito
de acercarse a dios, dando esto como resultado la templanza de la materia
y el espíritu, el equilibrio psicofísico que purifica y abre los caminos
hacia la perfección del ser.
Sus
armas son los instrumentos musicales que le acompañan, o bien en el caso
de las sahumadoras, su sahumador; en el caso del alférez, el estandarte
del grupo; y la batalla es el proceso dancistico en sí mismo. Esta batalla
es al mismo tiempo una oración, una meditación en movimiento, que crea
el ambiente adecuado para establecer la armonía entre la madre tierra
y sus hijos, es decir todo lo creado y el cosmos.
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